Manual de Sexología

Acoso a los gordos

Adicciones sin sustancia

Adictos al Trabajo

Ansiolíticos y Psicología

Antojos de Comida y Emociones

Ciberinfidelidad

Un navegante abrumado

Cuando querer no es poder

Cuidar a un enfermo grave

Del freno al Desenfreno

Decibelios y Revoluciones

Efectos colaterales del éxito

El amor verdadero

El hambre nerviosa

El miedo al avión

El mundo en el que vivimos

El pánico

El pecho femenino

El Perfeccionista Imperfecto

El sabor agridulce de la venganza

Desinhibición en linea

El sopor

Enfermos de prisa

Inestabilidad

Esclavos del impulso

La atención al presente

Hostilidad Ambiental

La Enfermedad de la Duda

La hipocondría

La intuición

Infortunios de una madrastra

La pareja es cosa de tres

La luz en nuestra Vida

Las emociones

La Comunicación de Masas

Malentendidos en pareja

La obsesión anti-edad

Las familiastras

Nervios a flor de piel

Pasado y olvido

Pecados Capitales

Las feministas del pintalabios

Personalidad y manera de comer

Los hombres no lloran

Solteros Involuntarios

Timideces Extemporáneas

Trastornos del comer

Me gusta cuando callas…

La autoterapia

Mentiras y tecnología

Metrosexualidad

Resistir la adversidad

Atentos a la vida

Narcisismo Mediático

Peter Pan

Al dictado de la moda

Pensar lo impensable

Quemados

Urbanitas Anónimos

Hipocondría por Internet

La trampa de la eficiencia

L'emoció al poder

L'addicte respectable

Ver lo que queremos ver

El patrón de conducta de Tipo A

La explicación del pánico

La exposición del pánico

Conferencia sobre fobias

Conferencia sobre crisis de pánico

Viajeros solitarios

Bulimia nerviosa

Trastorno por atracones

Manual de sexologia
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Innata y natural
A pesar de los todos los intentos históricos de convencernos de lo contrario, no existe nada que no sea natural con relación a la masturbación. Las personas nacen con todo el equipamiento. Los niños, a pesar de no tener información al respecto, la realizan como si la hubieran hecho toda la vida. Se tocan los genitales porque les causa placer al igual que se rascan cuando algo les pica.
En lugar de negarles a los niños ese placer, sería mucho más saludable enseñarles a discriminar entre las cosas que se deben hacer en privado, como hacer caca o pipi, y las cosas que se pueden hacer en público. Sin embargo, hasta el más bienintencionado de los padres tiende a proyectar sus propias vergüenza e incomodidad a los niños hasta que ellos aprenden a asociar la masturbación con algo feo.
Nuestros antepasados nos dejaron como herencia la desinformación, la culpa y otras actitudes temerosas del placer relacionadas con la masturbación.
Si aún hay gente que cree que la masturbación no es un hecho natural, habrá que recordarles que en el año 1972 la Asociación Médica Americana declaró la masturbación una actividad sexual normal.
Sus beneficios
La auto exploración permite conocer la propia anatomía, sensibilidad y capacidad de respuesta. Como la sexualidad de cada persona es distinta, mediante la masturbación se puede llegar a saber qué tipo de estimulación provoca más placer y dónde. Con este conocimiento es posible explorarse y experimentar sexualmente tanto en solitario como en pareja.
Si se dispone de un implemento o juguete sexual, la utilización previa en soledad aumenta las posibilidades de satisfacción también con la pareja. Cuando se utiliza a solas, el juguete permite controlar la presión y el ritmo de la masturbación. Cuando la persona conoce sus respuestas y reacciones, la ansiedad ante las relaciones sexuales disminuye y de paso logra mucha más soltura.
Después de tantas amenazas que hemos oído contra la salud con referencia a la masturbación, es casi novedoso hablar de sus beneficios. Pero la realidad es que existen muchos. La masturbación puede disminuir los niveles de estrés y tensión, ayudar a dormir, aliviar los dolores menstruales y mantener los músculos pélvicos tonificados. También es un buen ejercicio cardiovascular. En cuanto a la salud mental, esta puede contribuir a incrementar la autoestima y la auto confianza al permitir que la propia persona sea la responsable de sus necesidades sexuales. Por otra parte, sin importar la edad ni si se tiene pareja o no, se puede permanecer sexualmente activo a lo largo de toda la vida.
No es infrecuente que los terapeutas recomendemos la masturbación con el fin de ayudar a las personas a romper algunas barreras o a solucionar algunas disfunciones sexuales. A las mujeres con dificultades orgásmicas se les aconseja la masturbación regular con el fin de experimentar con varios tipos de estimulación conservando su propio ritmo de respuesta sexual.
A los hombres con eyaculación precoz o dificultades de erección también se les aconseja recurrir a unas determinadas variantes masturbatorias. Lo comentaremos en el punto 8.

En resumen, los beneficios de la masturbación son los siguientes:
- Conocimiento de la propia anatomía y respuesta sexual.
- Saber dónde se experimenta más placer y cómo.
- Aumento de la satisfacción en la relación con la pareja.
- Aumento de la desinhibición e incremento de la autoestima.
- Reducción de la tensión y del estrés.
- Ayuda para conciliar el sueño.
- Mejoría del dolor menstrual.
- Tonificación de los músculos pélvicos.
- Responsabilidad sobre las propias necesidades sexuales.
- Actividad sexual durante toda la vida.
- Mejoría de la anorgasmia y de la eyaculación precoz.

Manual de instrucciones para mujeres
Las mujeres poseen una gran variedad de puntos potencialmente estimulables que pueden producir placer sexual. Estos puntos no se encuentran exclusivamente en sus genitales. Para una descripción más gráfica y detallada de los procedimientos femeninos de masturbación, vamos a referirnos a:
1. La estimulación clitorídea/vaginal.
Con la mano y los dedos: Usar las manos y los dedos para frotar, acariciar y presionar el clítoris. A veces la estimulación directa del clítoris puede ser demasiado intensa por lo que se aconseja hacerla alrededor o cerca del clítoris. También se puede usar un pañuelo entre la mano y el clítoris. :
- Restregar con la palma de una mano el clítoris e insertar los dedos de la otra mano en la vagina.
- Rodear el clítoris entre el índice y el pulgar.
- Utilizar aceite de bebés y masajear el clítoris con dos dedos hasta que se ponga erecto. Al mismo tiempo, introducir un vibrador en la vagina.
- Usar el dedo medio y masajear el clítoris solo del lado derecho, Después ir al lado izquierdo. Siempre hay un lado más sensible.
- Acostada con las piernas muy cerradas, hacer cosquillas al clítoris con un dedo ligeramente doblado.
Con agua: Se usa el teléfono de la ducha y se va alternando el chorro de agua de regular a fuerte. Hay que tener cuidado de no lanzar un chorro demasiado fuerte al interior de la vagina porque puede ser perjudicial.
- Durante la ducha seleccionar un chorro regular de agua y situarlo delante del clítoris.
- Situarse debajo del grifo del agua en la bañera, recibiendo el agua directamente en el clítoris.
- Tapar el grifo con el dedo pulgar de modo que se pueda controlar el flujo de agua sobre el clítoris.
Con almohadones y muebles:
- Situarse boca abajo y moverse frotándose contra algún objeto para estimular el clítoris.
- En el brazo de un sofá. Frotarse y de vez en cuando levantar los pies del suelo. Produce la sensación de estar volando.
- Cabalgar sobre la almohada.
Con vibradores. Los vibradores se usan, sobre todo, para la estimulación clitorídea, aunque algunas mujeres utilizan estos aparatos con pilas o eléctricos para la estimulación vaginal y anal.
- Vibración directa. Acostada en la cama, con música inspiradora, masajear con aceites aromáticos, tocándose los pezones y colocando el vibrador directamente en el clítoris.
- Situarse encima del vibrador, mientras se golpean las nalgas.
- Penetración. Con rápidos movimientos, mientras se juega con los pezones.
2. La estimulación del punto G. La introducción de un vibrador en la vagina puede ayudar a localizar y estimular el punto G y produce una sensación de plenitud. Se puede realizar exclusivamente o en combinación con la estimulación anal y/o vaginal. Se puede encontrar el punto G con los dedos, pero es difícil lograr una adecuada estimulación a través de la masturbación manual. Se encuentra en la pared vaginal que está situada detrás del vello púbico, a 1 ó 2 centímetros de la entrada.
3. La estimulación anal. El ano es muy sensible al tacto. Existen muchas mujeres que disfrutan de la estimulación en esta área durante la masturbación o en el juego previo con un compañero/a. Se pueden usar los dedos, o juguetes para el ano en combinación o no con la estimulación clitorídea o vaginal. Es conveniente utilizar mucho lubricante.

Manual de instrucciones para hombres
Si bien el hombre tiene sus rincones de placer más circunscritos a la zona genital, existe gran variedad de prácticas masturbatorias para el hombre. Dos de ellas se utilizan en el tratamiento de la eyaculación precoz y de la disfunción eréctil.
A parte de la manera más clásica de estimular el pene con lubricante o saliva y mover la mano de abajo arriba, algunos hombres prefieren rodear la cabeza del pene a cada movimiento o combinarlo con toques en los testículos. También es posible utilizar un pañuelo para realizar los movimientos.
El hombre puede estimularse mediante el pene, el ano y la próstata.
1. La estimulación peneana.
- Estando sentado, tirar de los testículos mientras se acaricia el pene suavemente.
- Apoyado en el cabezal de la cama, aplicarse loción o leche hidratante. Después usar una mano para acariciar el pene y el glande y la otra mano para frotar el área hacia los testículos.
- Abrazar el pene con el pulgar y dos dedos de cada mano y mover de abajo arriba hasta terminar.
- Recoger los testículos con una mano y mover el pene de arriba abajo con la otra. Variar el ritmo hasta llegar a punto de orgasmo para interrumpir y volver a empezar hasta aproximarse al orgasmo. Hacerlo varias veces antes de terminar. Se puede presionar los testículos al terminar.
- Utilizar la mano entera para estimular el pene y tratar de esperar hasta una hora antes de eyacular.
- Darse pequeños golpes en el pene de adelante atrás entre las dos manos o contra el estómago.
- Estando en la cama, poner una almohada entre el estómago y el pene y después presionar entre la almohada y las sábanas.
- Aplicarse abundante lubricante en la mano, apretar el pene e intentar simular la sensación de una vagina húmeda.
Con el vibrador: Existen vibradores de diversos tipos para hombres tanto para la estimulación peneana como para la anal: mangas vibradoras, y otros.
- Deslizar el vibrador a lo largo del pene.
- Insertar un juguete anal en el ano mientras se estimula el pene con la otra mano o con otro vibrador.
2. Estimulación anal y prostática. El ano es sumamente sensible y puede ser estimulado insertando los dedos o un juguete sexual para el ano. Muchos hombres pueden disfrutar de la estimulación en esta área durante la masturbación o con una compañera/o. Se puede combinar o no con la estimulación peneana.
- Estirar el pene lentamente, manteniendo la excitación a bajo nivel durante aproximadamente una hora. El orgasmo en esas sesiones suele ser muy intenso. Este tipo de masturbación se acompaña habitualmente de la inserción de uno o dos dedos en el ano hasta llegar al clímax.

2006 Isabel S. Larraburu - Joan Güell,220 Barcelona Tlf. (34) 93.430.70.09 Movil (34) 686.71.13.14 larraburu@compumedicina.com