Hombres y mujeres son distintos en relación a sus fantasías. En los hombres, estas van asociadas con frecuencia a la masturbación y se presentan con mucha más abundancia que en las mujeres. Como los hombres tienen más desarrollado el aspecto visual del cerebro, tienden a elaborar imágenes gráficas del cuerpo femenino o a pensar que la mujer lo está observando y admirando. También evocan situaciones en que la están seduciendo y, con frecuencia, que ella está siendo seducida por él. Para el hombre el proceso de la fantasía es básicamente genital y se acompaña de imágenes visuales explícitas.
Por su parte, la mujer cuyo cerebro es privilegiado en el área del lenguaje, suele fantasear menos gráficamente en general. Las que lo hacen no se centran necesariamente en los genitales y tienden a construirse historias romántico / eróticas cargadas de emociones. Pueden incorporar, asimismo, recuerdos olfativos y sonoros.
Los beneficios de las fantasías.
Las fantasías estimulan el deseo sexual, prolongan la excitación, intensifican la experiencia sexual, desencadenan orgasmos y preservan los recuerdos. A medida que la vida cotidiana va imponiendo la rutina, los momentos de excitación no asoman tan espontáneamente como al principio de la relación. Las fantasías, en este caso, pueden contribuir a la anticipación de la excitación.
Para auto inducirse el deseo:
- El sexo se inicia en el cerebro. Hay que estimularlo.
- Imaginar lo que se va a experimentar y lo que la persona querría sentir.
- Anticipar lo que cada uno va a dar y recibir.
- Recordar la primera vez ,aunque sin la ansiedad inicial.
- Evocar sensaciones de placer que se han sentido y los momentos más intensos.
- Rememorar el calor de la pareja, la suavidad de la piel, y el tacto de la caricia.
- Revivir su expresión de placer y sus sonidos, así como el aroma de la excitación.
La pareja puede ir excitándose mutuamente a lo largo del día, con una llamada telefónica seductora y prometedora de modo que el otro vaya usando su imaginación.
Cómo saber si una fantasía puede ser dañina para la relación.
Cabría hacerse las siguientes preguntas:
- ¿La fantasía me empuja a un comportamiento arriesgado o peligroso?
- ¿La fantasía me provoca descontrol?
- ¿El contenido de la fantasía es repulsivo o perturbador?
- ¿La fantasía baja mi auto estima y me impide aceptarme a mi mismo?
- ¿Me distancia de mi pareja en la vida real?
- ¿Puede dañar a mi pareja o a alguien más?
- ¿Origina problemas sexuales?
Las fantasías sexuales más frecuentes.
- Sexo en el lugar de trabajo.
- En el ascensor.
- Con alguien que viene a arreglar algo en la casa.
- Entre estudiante y profesor.
- Entre paciente y médico o enfermera.
- En público.
- Con muchos compañeros.
- En un lugar donde pueda ser sorprendido.
- Al aire libre.
- Ser tomada en contra de su voluntad, ser sumisa y dominada.
- Ser dominante.
- Con una prostituta.
- Fingir ser una prostituta.
- Con una virgen.
- Fingir ser inexperta o actuar como una virgen.
- Con alguien inapropiado, como un miembro de la iglesia.
- Con alguien famoso.
- Usar posiciones o experimentar actos que la persona no realiza en la vida real.
- Vestir ropa propia del sexo contrario
|