La orientación sexual se define como la atracción emocional, romántica, sexual y afectiva duraderas hacia otra persona. Es distinta de otros componentes de la sexualidad como son:
- El sexo biológico.
- La identidad sexual ( la sensación psicológica de ser hombre o mujer).
- El género social ( la pertenencia a las normas culturales de la conducta masculina o femenina.)
La orientación sexual se presenta en una gradación continua que va desde la homosexualidad exclusiva hasta la heterosexualidad exclusiva. Entremedio se encuentran varios tipos de bisexualidad. Las personas bisexuales pueden sentir atracción por otras personas tanto de su mismo sexo como del sexo contrario. La orientación sexual es distinta de la conducta sexual porque se refiere a los sentimientos y al auto concepto. La orientación sexual puede expresarse en conductas o no.
Las causas
Hay muchas teorías que explican el origen de la homosexualidad. La mayoría de los investigadores concuerdan en que probablemente es el resultado de una interacción compleja entre el ambiente y factores biológicos. En la mayoría de las personas, la orientación homosexual ya se manifiesta en una edad temprana. Las investigaciones más recientes presentan fuertes evidencias de que factores biológicos como la genética y lo hormonal tienen un importante peso en la sexualidad de las personas.
Existen, por tanto, muchas razones para ser homosexual y estas son distintas para cada persona.
No es posible elegir la orientación sexual voluntariamente. Esta se hace notar en la adolescencia aunque no se tenga ninguna experiencia sexual. Lo que sí se puede elegir es la expresión de la homosexualidad en la conducta.
La homosexualidad no es una enfermedad.
No se recomienda que una persona con orientación homosexual solicite una terapia psicológica para cambiar su orientación por motivos derivados de la presión de la sociedad, la familia o la religión. La Asociación Psicológica Americana se ha pronunciado sobre los efectos dañinos de una terapia con ese fin oponiéndose a la homofobia y declarándose a favor del derecho del paciente a obtener un tratamiento despojado de prejuicios. La homosexualidad no es una enfermedad y no necesita tratamiento porque no se puede modificar. Los homosexuales o bisexuales que buscan ayuda psicológica, muchas veces la necesitan para asumir su orientación , o porque desean aumentar su capacidad para enfrentar el prejuicio a que están sometidos en la sociedad. En tiempos pasados la homosexualidad había sido considerada una enfermedad por parte de la comunidad científica y la sociedad. Pero después de 35 años de investigación , esta misma comunidad reconoció que tanto profesionales como la sociedad se estaban basando en prejuicios ideológicos. En 1973, la Asociación Americana de Psiquiatría retiró la homosexualidad del manual de los trastornos mentales o emocionales. Durante más de 25 años se instó a los profesionales de la salud mental a eliminar el estigma que asocia la homosexualidad a una enfermedad mental. La mayoría de las personas homosexuales o bisexuales va a consultar a los psicólogos por las mismas razones que las heterosexuales.
Mitos y realidades de la homosexualidad.
Estudios que han comparado a niños criados por homosexuales y por heterosexuales han concluido que no existen diferencias de desarrollo entre los dos grupos. Es decir, ni en inteligencia, ni en adaptación social, adaptación psicológica ni capacidad de socializarse.
Hay que hacer mucho énfasis en un mito sobre la homosexualidad que indica que los hombres homosexuales tienen más tendencia que los heterosexuales a abusar sexualmente de niños. No existe ninguna evidencia de que los primeros lo hagan con más frecuencia que los segundos.
El hecho de expresar su orientación sexual a las otras personas forma parte del proceso del desarrollo de la identidad en lesbianas, gays, y bisexuales. Esta expresión es un elemento importante para su salud mental, adaptación a la sociedad y preservación de su autoestima.
Para algunas personas este proceso puede ser muy difícil y para otras no tanto. A menudo se sienten temerosos, distintos y solos cuando se dan cuenta de que su orientación es distinta a la norma de la comunidad. Esto es aún más difícil cuando esta conciencia de ser distinto se da en la infancia y en la adolescencia. Por eso, según la familia que posean o la sociedad donde residan su lucha contra los prejuicios y la desinformación puede ser muy ardua. Los niños y los adolescentes pueden ser muy vulnerables a los estereotipos vigentes por lo que pueden ser rechazados por la familia, amigos, compañeros e instituciones religiosas. Algunos homosexuales pueden temer perder su trabajo y ser acosados en el colegio si se conoce su condición.
Las actitudes contrarias a la diversidad en la orientación sexual , con frecuencia están basadas solamente en prejuicios y estereotipos y no en la experiencia.
La solución contra la discriminación radica en una mejor información sobre las orientaciones sexuales y la homosexualidad. Esta educación sería de suma eficacia si se realizara durante la adolescencia, cuando se está descubriendo y entendiendo la propia sexualidad.
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