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Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad. Recuerdo que fue de los primeros que presumía de incorporarse sin traumas a la tecnología informática. Ya había introducido las fichas de sus pacientes en el ordenador, el seguimiento, las pruebas efectuadas, el tratamiento... Se estaba más tiempo mirando la pantalla del ordenador que oyendo el relato del afectado. Utilizando un tonito suficiente nos decía: “ Es facilísimo, cualquiera puede hacerlo”, cuando los demás aún observábamos con respeto y admiración a los que conocían los entresijos de la caja gris, desde la inferioridad de nuestra óptica pretecnológica. Esto nos hacía sentirnos aún más idiotas, y odiarlo secretamente. Pero la vida da vueltas y la revolución informática avanza sin compasión. Llegó Internet y el psiquiatra seguía presumiendo de haberse sumergido en sus procelosas aguas. Estuvo un tiempo desaparecido; todos los momentos libres dedicados a la red, aprendiendo a buscar, a bajar programas, a chatear con psiquiatras de todo el mundo, a participar en los fórums para discutir la eficacia del último antidepresivo. Sus hijos se quedaron huérfanos de padre, su mujer, insatisfecha. Al borde del naufragio, su tendencia perfeccionista le llevó a querer abarcar toda la información que le ofrecía la red. Perseguía todos los “links”, se angustiaba si había alguno nuevo, pinchaba todo lo pinchable y se desesperaba cuando en sus largas noches de insomne meditaba sobre todo lo que le quedaba aún por acceder. Dormía mal y poco porque estaba pensando en dónde se metería al día siguiente. Pero cada vez era más consciente de que ni dedicándose todos los días que le quedaban de vida sin permitirse dormir, podría lograr absorber la información completa. |
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2006 Isabel S. Larraburu - Joan Güell,220 Barcelona Tlf. (34) 93.430.70.09 Movil (34) 686.71.13.14 larraburu@compumedicina.com |
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