Manual de Sexología

Acoso a los gordos

Adicciones sin sustancia

Adictos al Trabajo

Ansiolíticos y Psicología

Antojos de Comida y Emociones

Ciberinfidelidad

Un navegante abrumado

Cuando querer no es poder

Cuidar a un enfermo grave

Del freno al Desenfreno

Decibelios y Revoluciones

Efectos colaterales del éxito

El amor verdadero

El hambre nerviosa

El miedo al avión

El mundo en el que vivimos

El pánico

El pecho femenino

El Perfeccionista Imperfecto

El sabor agridulce de la venganza

Desinhibición en linea

El sopor

Enfermos de prisa

Inestabilidad

Esclavos del impulso

La atención al presente

Hostilidad Ambiental

La Enfermedad de la Duda

La hipocondría

La intuición

Infortunios de una madrastra

La pareja es cosa de tres

La luz en nuestra Vida

Las emociones

La Comunicación de Masas

Malentendidos en pareja

La obsesión anti-edad

Las familiastras

Nervios a flor de piel

Pasado y olvido

Pecados Capitales

Las feministas del pintalabios

Personalidad y manera de comer

Los hombres no lloran

Solteros Involuntarios

Timideces Extemporáneas

Trastornos del comer

Me gusta cuando callas…

La autoterapia

Mentiras y tecnología

Metrosexualidad

Resistir la adversidad

Atentos a la vida

Narcisismo Mediático

Peter Pan

Al dictado de la moda

Pensar lo impensable

Quemados

Urbanitas Anónimos

Hipocondría por Internet

La trampa de la eficiencia

L'emoció al poder

L'addicte respectable

Ver lo que queremos ver

El patrón de conducta de Tipo A

La explicación del pánico

La exposición del pánico

Conferencia sobre fobias

Conferencia sobre crisis de pánico

Viajeros solitarios

Bulimia nerviosa

Trastorno por atracones

Consuelo para un navegante abrumado

Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad. Recuerdo que fue de los primeros que presumía de incorporarse sin traumas a la tecnología informática. Ya había introducido las fichas de sus pacientes en el ordenador, el seguimiento, las pruebas efectuadas, el tratamiento... Se estaba más tiempo mirando la pantalla del ordenador que oyendo el relato del afectado. Utilizando un tonito suficiente nos decía: “ Es facilísimo, cualquiera puede hacerlo”, cuando los demás aún observábamos con respeto y admiración a los que conocían los entresijos de la caja gris, desde la inferioridad de nuestra óptica pretecnológica. Esto nos hacía sentirnos aún más idiotas, y odiarlo secretamente.

Pero la vida da vueltas y la revolución informática avanza sin compasión. Llegó Internet y el psiquiatra seguía presumiendo de haberse sumergido en sus procelosas aguas. Estuvo un tiempo desaparecido; todos los momentos libres dedicados a la red, aprendiendo a buscar, a bajar programas, a chatear con psiquiatras de todo el mundo, a participar en los fórums para discutir la eficacia del último antidepresivo. Sus hijos se quedaron huérfanos de padre, su mujer, insatisfecha. Al borde del naufragio, su tendencia perfeccionista le llevó a querer abarcar toda la información que le ofrecía la red. Perseguía todos los “links”, se angustiaba si había alguno nuevo, pinchaba todo lo pinchable y se desesperaba cuando en sus largas noches de insomne meditaba sobre todo lo que le quedaba aún por acceder. Dormía mal y poco porque estaba pensando en dónde se metería al día siguiente. Pero cada vez era más consciente de que ni dedicándose todos los días que le quedaban de vida sin permitirse dormir, podría lograr absorber la información completa.
La inteligencia humana posee ciertas características que , según los expertos en inteligencia artificial, aún no se han podido reproducir en las máquinas. Entre ellas se encuentra la intuición, el procesamiento de las emociones, la conciencia de uno mismo, la toma de decisiones en situaciones ambiguas que escapan a la lógica binaria. Muchas de las habilidades que componen la denominada inteligencia emocional.

Ante el desbordamiento de información:
* Deberíamos abandonar nuestra secreta fantasía de vencer a “ Deep Blue” , dejar de competir en aquello en lo que no podemos vencer.
* Bajar expectativas y aceptar que nunca vamos a poder incorporar tanta información.
* Desarrollar la habilidad más humana de integrar los datos de la manera más eficiente, logrando seleccionar lo relevante y desestimar lo desechable.
* Tener presente que la masiva circulación de información que se produce en la red hace que sus contenidos sean, por fuerza muy irregulares. Para adaptarnos mejor y no morir en el intento habría que leer deprisa y ser más “chasquillas” .
* Desarrollar un buen autocontrol para fijarse el tiempo de navegación, el rumbo, y mantener a raya la curiosidad.
* Priorizar objetivos y no perderse, si ésa no es nuestra idea.

2006 Isabel S. Larraburu - Joan Güell,220 Barcelona Tlf. (34) 93.430.70.09 Movil (34) 686.71.13.14 larraburu@compumedicina.com