Manual de Sexología

Acoso a los gordos

Adicciones sin sustancia

Adictos al Trabajo

Ansiolíticos y Psicología

Antojos de Comida y Emociones

Ciberinfidelidad

Un navegante abrumado

Cuando querer no es poder

Cuidar a un enfermo grave

Del freno al Desenfreno

Decibelios y Revoluciones

Efectos colaterales del éxito

El amor verdadero

El hambre nerviosa

El miedo al avión

El mundo en el que vivimos

El pánico

El pecho femenino

El Perfeccionista Imperfecto

El sabor agridulce de la venganza

Desinhibición en linea

El sopor

Enfermos de prisa

Inestabilidad

Esclavos del impulso

La atención al presente

Hostilidad Ambiental

La Enfermedad de la Duda

La hipocondría

La intuición

Infortunios de una madrastra

La pareja es cosa de tres

La luz en nuestra Vida

Las emociones

La Comunicación de Masas

Malentendidos en pareja

La obsesión anti-edad

Las familiastras

Nervios a flor de piel

Pasado y olvido

Pecados Capitales

Las feministas del pintalabios

Personalidad y manera de comer

Los hombres no lloran

Solteros Involuntarios

Timideces Extemporáneas

Trastornos del comer

Me gusta cuando callas…

La autoterapia

Mentiras y tecnología

Metrosexualidad

Resistir la adversidad

Atentos a la vida

Narcisismo Mediático

Peter Pan

Al dictado de la moda

Pensar lo impensable

Quemados

Urbanitas Anónimos

Hipocondría por Internet

La trampa de la eficiencia

L'emoció al poder

L'addicte respectable

Ver lo que queremos ver

El patrón de conducta de Tipo A

La explicación del pánico

La exposición del pánico

Conferencia sobre fobias

Conferencia sobre crisis de pánico

Viajeros solitarios

Bulimia nerviosa

Trastorno por atracones

Solteros Involuntarios

En el encuentro semanal de solteros ( solteros, divorciados y viudos) están reunidos los solteros de toda la vida, los nuevos solteros, solteros intermitentes, solteros a pesar de sí mismos, solteros deliberados, solteros heridos, solteros orgullosos de su independencia, solteros hedonistas, solteros rencorosos, solterones maniáticos con su variopinto repertorio de tangos personales. Alguien sugirió que el grupo se denominara "de ayuda mutua", ya que cuando no es uno es otro el que está con la depre y necesita terapia grupal de apoyo. Ya han constituido una familia subrogante.

El autoengaño

Entre estos, los solteros a pesar de sí mismos son los que más luchan por mantener su dignidad erosionada por la presión social que los estigmatiza en la tribu como "incolocables, "imparejables", neuróticos y conflictivos, a los cuales seguro que algo les pasa ya que no encuentran a nadie o los dejan. Con el fin de mantenerse erguido ante tales afrentas, el soltero recurre a diversas racionalizaciones de tipo personal para sentirse mejor: las parejas que me rodean no son ningún modelo de felicidad, todos mis amigos se están separando, a estas alturas no aguantaría a nadie, con lo bien que se está solito, sin recibir broncas ni servir a nadie... O a teorías sociológicas hechas a medida como que no se necesita ninguna pareja ya que el futuro en Europa se vislumbra como una sociedad compuesta de una mayoría de viejos y viejas solitarios, rodeados de buenos amigos que viven en una cuasi convivencia equiparable a una gran familia. Vivirán en unos nichos confortables con unas zonas comunes en las que la cohabitación se realizará "ad libitum" para paliar la soledad. Mientras tanto, gozan de los placeres gastronómicos con la esperanza de ulteriores satisfacciones para otro tipo de carencia.

La triste realidad


Pero en la oscuridad de sus noches deprivadas, el soltero involuntario pierde toda su arrogancia y se acurruca en su rincón del lado izquierdo de la cama matrimonial, chirriante testigo de añoradas noches locas, junto a su teléfono, el libro de auto ayuda, las pastillas para dormir, los preservativos caducados y su pequeña tele de 14 pulgadas. Inconscientemente, reserva el lado derecho para su pareja soñada que nunca ha dejado de anhelar, sin atreverse a traspasar el umbral hacia el lado derecho.
Los números indican que esta es la realidad social de Europa. Los habitantes solitarios de viviendas para una sola persona ya componen una cantidad no desdeñable en las grandes ciudades.

La caída de la máscara.

En primer lugar el soltero que quiere casarse debería dejar caer sus defensas y admitir que le encantaría encontrar pareja. Es típico del soltero defensivo dedicarse obsesivamente al trabajo y transformarse en un trabajólico, tener relaciones compulsivas puramente a nivel de piel, sin entregarse a ningún sentimiento, o simplemente ser demasiado racional. Este último suele ir con su "check list" para ir comprobando las cualidades de las potenciales parejas y descartar aquellas que no cumplan por lo menos el 75% de los ítems. Detrás de estas posturas vitales habitualmente se hallan el miedo al rechazo, a la dependencia de otra persona, el temor a no tener el total control de las situaciones y el de transformarse en un ser vulnerable al que pueden hacer daño.
Sin tener demasiada conciencia de ello, el soltero con vocación de pareja suele presentar también cierta ambivalencia.. Su conflicto proviene de que valora por igual su vida actual y una relación de pareja. Cree que desea tener pareja pero no le agrada prescindir de lo que le gusta de ser soltero. Quiere enamorarse, pero no sufrir. No está seguro de que la pareja estaría antes que su carrera. Teme volver a equivocarse. Duda de que lo que puede lograr pueda superar todo aquello a lo que tiene que renunciar.

Lógica difusa

El mundo de las relaciones obedece a leyes mucho menos explícitas y predecibles que las del mundo académico o laboral. De hecho tienen más que ver con la teoría matemática del caos y la lógica difusa que con la lógica formal. De ahí el gran porcentaje de fracasos y la poca destreza para las relaciones afectivas de algunas personas consideradas geniales. Nunca se tienen los enunciados claros ni los problemas bien definidos. En resumen, nunca dos y dos son cuatro.
Así, para dejar de ser soltero con la mínima probabilidad de fracasar, habría que saber andar por arenas movedizas, asumir riesgos, adaptarse rápidamente a los cambios, desarrollar la inteligencia emocional, abandonar expectativas no realistas y, sobre todo, nunca bajar el listón. Casi nada...


 

2006 Isabel S. Larraburu - Joan Güell,220 Barcelona Tlf. (34) 93.430.70.09 Movil (34) 686.71.13.14 larraburu@compumedicina.com