Manual de Sexología

Acoso a los gordos

Adicciones sin sustancia

Adictos al Trabajo

Ansiolíticos y Psicología

Antojos de Comida y Emociones

Ciberinfidelidad

Un navegante abrumado

Cuando querer no es poder

Cuidar a un enfermo grave

Del freno al Desenfreno

Decibelios y Revoluciones

Efectos colaterales del éxito

El amor verdadero

El hambre nerviosa

El miedo al avión

El mundo en el que vivimos

El pánico

El pecho femenino

El Perfeccionista Imperfecto

El sabor agridulce de la venganza

Desinhibición en linea

El sopor

Enfermos de prisa

Inestabilidad

Esclavos del impulso

La atención al presente

Hostilidad Ambiental

La Enfermedad de la Duda

La hipocondría

La intuición

Infortunios de una madrastra

La pareja es cosa de tres

La luz en nuestra Vida

Las emociones

La Comunicación de Masas

Malentendidos en pareja

La obsesión anti-edad

Las familiastras

Nervios a flor de piel

Pasado y olvido

Pecados Capitales

Las feministas del pintalabios

Personalidad y manera de comer

Los hombres no lloran

Solteros Involuntarios

Timideces Extemporáneas

Trastornos del comer

Me gusta cuando callas…

La autoterapia

Mentiras y tecnología

Metrosexualidad

Resistir la adversidad

Atentos a la vida

Narcisismo Mediático

Peter Pan

Al dictado de la moda

Pensar lo impensable

Quemados

Urbanitas Anónimos

Hipocondría por Internet

La trampa de la eficiencia

L'emoció al poder

L'addicte respectable

Ver lo que queremos ver

El patrón de conducta de Tipo A

La explicación del pánico

La exposición del pánico

Conferencia sobre fobias

Conferencia sobre crisis de pánico

Viajeros solitarios

Bulimia nerviosa

Trastorno por atracones

El patrón de conducta de Tipo A

Origen:
A finales de los años 50, dos cardiólogos norteamericanos, Friedman y Rosenman, publican los primeros trabajos que hacen referencia a las particulares conductas y rasgos de personalidad observados en los pacientes afectos de cardiopatía isquémica (Friedman y Rosenman, 1958,1959). Se trata de un hecho observacional procedente de la clínica, que se presenta con la apariencia de una predisposición estable en los sujetos, y que se relaciona con el riesgo cardiológico a enfermar. Las características que exhiben los pacientes incluidos en esta configuración, bautizada como PA, están determinadas por:
Impaciencia
Urgencia
Implicación laboral
Competitividad
Actitudes duras y hostiles.

Definiciones:
“particular complejo de acción-emoción en sujetos enfrascados en una lucha excesiva y relativamente crónica, consistente en conseguir un número ilimitado de objetivos en el menor tiempo posible, en contra de la oposición de otras personas o situaciones del entorno”
Características:
Necesidad de conseguir objetivos.
Necesidad de competir.
Necesidad de reconocimiento social.
Propensión a acelerar la ejecución de cualquier tarea.
Un extraordinario estado de alerta mental y física.
Aparente implicación en múltiples actividades a plazo fijo.

Terapéutica.
Relajación muscular.
El entrenamiento en relajación persigue que la persona tome conciencia de su estado de tensión y logre en cualquier situación aflojar por separado todos los grupos musculares.
Solución de problemas.
Esta técnica es eficaz para las personas Tipo A que son más proclives a ejecutar que a planificar. Estas personas desconfían de la eficiencia de los otros, están más pendientes de los resultados que de los procesos y les cuesta delegar. Además tienden a decidir irreflexivamente, y es fácil que cada decisión impulsiva origine problemas nuevos. El uso de esta técnica no sólo permite resolver problemas concretos, sino que promueve la capacidad de reflexión del sujeto, para optimizar sus sucesivas decisiones. Consta de 5 pasos:
Especificar el problema.
Perfilar la respuesta habitual: ¿Quién está implicado?, ¿qué sucede?, ¿dónde sucede?, ¿cuándo sucede?, ¿por qué sucede?
Generar alternativas.
Valorar las consecuencias.
Evaluar  los resultados.

Reestructuración cognitiva.
La terapia racional-emotiva (Ellis, 1957) parte de la base de que las actitudes y las creencias son responsables directas del malestar emocional y de los problemas interpersonales.  En el modelo ABC (reestructuración cognitiva), A es el acontecimiento activador, B son las creencias, pensamientos o ideas sobre ese acontecimiento, y C son las consecuencias identificadas como desagradables. A pesar de que los acontecimientos activadores(A) pueden parecer los causantes de las emociones desagradables (C), en realidad entre unos y otras actúan como elementos mediadores las apreciaciones que hacemos de los acontecimientos (B) La aplicación de esta técnica consiste en observar los pensamientos negativos (B) que provocan consecuencias desagradables (C), discutir sobre ellos (D) y, finalmente, sustituirlos por creencias racionales (E). 

Objetivos
En el ámbito de la conducta:
Incrementar la capacidad de compartimentar la mente y desconectarse de los problemas.
Reducir la hiperactivación emocional y el malestar físico mediante técnicas de control de la ansiedad.
Reducir el número de actividades simultáneas.
Cambiar el ritmo apresurado de sus actividades.
En el ámbito de las creencias:
Modificar las creencias negativas del entorno ( desconfían de las intenciones de los demás y no bajan la guardia ni delegan)
Identificar creencias de baja autoestima (la autovaloración depende de la naturaleza de los logros y por eso no cesan en su actividad).
Cambiar la tendencia a perseguir objetivos inalcanzables.
Priorizar los procesos ante los objetivos.
Cogniciones erróneas que generan ansiedad en personas de Tipo A:
“Si cometo un error en el trabajo, pensarán que no valgo”.
“Ahora podría estar adelantando trabajo si no me hicieran esperar aquí”.
 “Los colaboradores que tengo no se dedican lo suficiente al trabajo”.
“Los demás no hacen las cosas bien porque no quieren”.
“La gente en general se despreocupa de sus obligaciones”.
“No hay ningún motivo para que surjan imprevistos”.
“Si le explico a otra persona lo que tiene que hacer, no lo entenderá y me hará perder tiempo. Mejor lo hago yo directamente”.
“Las relaciones sociales fuera del mundo laboral son innecesarias”.
“Si no me ocupo yo de las cosas, no lo hace nadie”.
“Con una vez que se digan las cosas es suficiente”.
“No existe ninguna razón que justifique llegar tarde a una cita”.
“En el trabajo se tiene que estar alerta constantemente”.
“Se me valora por mis logros y no por quién yo soy”.

Lectura recomendada: Sender, Valdés, Riesco, Martin (1993). El patrón A de conducta y su modificación terapéutica. Barcelona. Ed. Martínez Roca.

 

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