![]() |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Estás con tu ordenador supuestamente trabajando (o al menos eso piensan tus padres que te lo compraron con gran sacrificio) y te llaman para cenar. Estás distraído, no participas en las conversaciones, no oyes lo que te dicen, estás inquieto como si te faltara algo, nervioso e impaciente. Comes alguna cosa por obligación o para despistar, pero no tienes nada de hambre. Lo único que quieres es volver a tu mejor amigo, el ordenador y todo lo que tiene dentro para ofrecerte. Si te pasó que te encontraron al amanecer con el ordenador encendido cuando faltaba una hora para ir al colegio, entonces probablemente estés cayendo en la enfermedad de muchos adolescentes de ahora: la adicción al ordenador. Las dos adicciones más frecuentes entre los adolescentes son:
Tienes que empezar a frenar tu obsesión por estas cosas si presentas los siguientes síntomas:
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
2006 Isabel S. Larraburu - Joan Güell,220 Barcelona Tlf. (34) 93.430.70.09 Movil (34) 686.71.13.14 larraburu@compumedicina.com |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||