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¡No te olvides de llamarme cuando llegues! Ante esta advertencia cabría contestar: “Sin noticias, buenas noticias” (no news, good news). Se podría pensar que los sufridores son personas virtuosas, amantes incondicionales que te están expresando que tu sufrimiento es su sufrimiento o más bien que tú eres el responsable de que dejen de sufrir. Aparentemente, así es, pero la verdad es que no se trata de que el sufridor sea tan bueno, es que necesita saber de ti para estar bien él. Una motivación no tan altruista como parece. No es que queramos tirar por la ventana toda una tradición religiosa que nos ha machacado con la idea de que en el sufrimiento está la virtud, pero en realidad el sufridor excesivo es una persona que se hace daño a sí mismo y al objeto de sus preocupaciones. A sí mismo, porque intenta controlar la vida de los demás para evitar su sinvivir y al otro porque le transmite el mensaje de que tiene que informar y reportarse para corresponderle ya que está sufriendo por él. Por consiguiente, si no lo hace, este último puede sucumbir a un estado constante de culpabilidad si no se ocupa de despreocupar al preocupado, ya que se acaba sintiendo responsable del bienestar del sufridor. En fin, nada de bueno. Es pura ansiedad desbordada por un control excesivo que se transmite de unos a otros entre personas que se quieren. Intolerancia a la incertidumbre. La ansiedad es un estado de alerta que prepara el cuerpo para defenderse de algún peligro, sea real o imaginado. En el caso del sufridor, la imaginación desborda la realidad. Los que sufren en exceso tienden a percibir que el peligro es más probable de lo que realmente es. Por otra parte, creen que sus recursos para defenderse ante las adversidades son escasos e insuficientes. Es decir, están distorsionando las probabilidades de ocurrencia del peligro y de su “salvación”. El trastorno por ansiedad generalizada. (TAG) Dicen que ya estamos inmersos en la era de la Ansiedad. De hecho mucho de lo que estamos viviendo puede potencialmente producir ansiedad. Adaptarse con celeridad a la sucesión de riesgos, cambios, novedades e impredictibilidad que vivimos hubiera sido insostenible para nuestros ancestros. Pero, aunque la ansiedad es una parte ineludible de nuestras vidas, ella no tiene que ser nuestra dueña. Despiece Cómo programar un “momento de la preocupación”.
Por ejemplo una decisión que se tiene que tomar, o la anticipación de una conferencia o actuación o partido deportivo. El tema debería ser suficientemente significativo para la vida de la persona.
Despiece Las personas que padecen fuerte ansiedad, persistente y dañina pueden sufrir lo que se denomina Trastorno por ansiedad generalizada (TAG). Hace algunos años, se consideraba que este tipo de patología era un tipo de personalidad, algo que iba con la persona durante muchos años, pero actualmente se considera un trastorno de ansiedad. Este padecimiento implica que la ansiedad se ha apoderado de la persona hasta tal punto que toma el control de su vida. Aproximadamente un 5.1% de la población general sufrirá TAG en algún momento de su vida.
Despiece La anticipación negativa es uno de los principales esquemas mentales del preocupado crónico. Consiste en una tendencia a fijarse en los resultados terribles que podrían surgir en un futuro. La inquietud suele comenzar por esta pregunta: “¿qué pasará sí…?”
Pensar de forma realista la probabilidad de que el acontecimiento temido ocurra realmente. Utilizar porcentajes aproximados. Recordar que una posibilidad no es una probabilidad, las posibilidades las crea la imaginación que se exacerba y distorsiona con la ansiedad. Recordar situaciones similares anteriores a ésta para ser más realista en la estimación.
Imaginar de modo realista las consecuencias si se confirmaran los peores miedos. Ver hasta qué punto lo que se teme es tan horrible. No caer en catastrofismo si se puede evitar distorsionar el pensamiento.
Realizar un plan detallado para reducir la probabilidad real de que ocurra lo que se teme. Tratar de ser específico y crear un discurso interno racional que pueda desafiar las exageraciones.
Decidir el mejor plan para salir adelante con el problema si sucede. Intentar salir de la contemplación de lo terrible que será y tratar de ser muy práctico en las acciones que se emprenderán. Siempre recordar ser concreto y específico. Al haber finalizado estos pasos, resumir el análisis en dos o tres frases. Con éstas autoafirmaciones en mente y escribiéndolas si es necesario, la preocupación ya está resuelta y despachada. Una vez se haya terminado el proceso, intentar pensar en otra cosa más positiva o neutra. Despiece Por favor, conteste a cada enunciado puntuando de 1 a 5 según el grado de preocupación que le provoque cada una de las siguientes situaciones:
1 2 3 4 5
* R significa ítems que se contabilizan al revés. Puntuación: Cuando vea una R después del enunciado, la puntuación debería hacerse al revés (casi siempre = 1; casi nunca = 5). Sume las puntuaciones. El resultado puede ir de 16 a 80. La puntuación promedio de las personas con trastorno por ansiedad generalizada se encuentra entre 60 y 68.
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2006 Isabel S. Larraburu - Joan Güell,220 Barcelona Tlf. (34) 93.430.70.09 Movil (34) 686.71.13.14 larraburu@compumedicina.com |
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