Isabel Larraburu

Nervios a flor de piel PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Miércoles, 04 de Marzo de 2009 15:08


Cuanto más te pica más te rascas y cuánto más te rascas más te pica. La urgencia feroz de rascarse constantemente para obtener un alivio fugaz como breve respiro hasta que vuelve la necesidad de rascarse aún más violentamente: ese es el destino de los que sufren de ciertas enfermedades de la piel, dolencias con múltiples causas, que están fuertemente influidas o se precipitan por factores emocionales.

Existe un dicho entre los estudiantes de medicina que afirma que los pacientes de los dermatólogos no se mueren ni se curan. Y eso tiene mucho de verdad: muchas patologías de la piel tienen un curso crónico, con altibajos, en las que se refleja la vida que llevamos, nuestra tristeza, nuestra rabia y nuestro estrés . El hecho es que entre un 30% y un 40% de los pacientes que acuden al dermatólogo tiene algún trastorno psiquiátrico o malestar psicológico asociado. Los eccemas, el acné, la psoriasis, la alopecia areata, la neurodermatitis , el vitíligo, el prurito, casi siempre tienen alguna repercusión negativa en la imagen de la persona, en su bienestar y adaptación social y, con frecuencia, se asocian a trastornos psiquiátricos como la depresión, las obsesiones, la ansiedad y la fobia social.

Irritación mental y cutánea.
Si bien no se puede decir que el origen de estas enfermedades esté basado en la psiquis del individuo exclusivamente, se observa que sí existe una íntima relación entre el sistema nervioso central y la piel , ya que ambas estructuras poseen en común multitud de neuromoduladores, péptidos y sistemas bioquímicos de información interna. Por eso la piel es un órgano altamente reactivo a emociones como el miedo, la tensión, la vergüenza, la ansiedad y la ira.
Así, aunque no está demostrado que la mente origina trastornos de la piel, sí observamos que muchas personas con problemas de piel presentan trastornos psicológicos asociados y también que personas con trastornos nerviosos ven afectado su sistema inmune al nivel de la piel . Por ejemplo, en personas con predisposición familiar, los períodos estresantes de la vida pueden favorecer la irritación de la piel, la inflamación y la posterior infección porque el organismo presenta una reducción en sus defensas. Como la relación entre la psicología y la dermatología era tan estrecha, las dos disciplinas se unieron en el estudio de los casos mixtos para formar otra disciplina llamada Psicodermatología. Su objeto de estudio abarca todo lo relacionado con la combinación de los dos tipos de padecimientos:
1. La relación del sistema nervioso central y vegetativo con el sistema inmune.
2. La manera cómo algunas alteraciones psicológicas afectan la piel y cómo los problemas dermatológicos impiden el funcionamiento psicológico.
3. El papel de la piel en la expresión de las emociones, relaciones sociales e interacción con el medio externo y el mantenimiento de la autoimagen. Manejar el significado estigmatizante de las enfermedades de la piel.
4. La utilidad de la psicoterapia y los psicofármacos en el tratamiento de las afecciones cutáneas.
Las complejas causas de estas enfermedades van desde la predisposición genética, la personalidad, las emociones, los hechos vitales significativos, los neurotransmisores y neuromoduladores, las respuestas endocrinas hasta las alteraciones inmunológicas.
La neurodermatitis : típicamente psicosomática.
Esta afección es padecida por el 0,7% de la población y es de curso crónico y recurrente. En los niños, un 5% la presenta en alguna ocasión, aunque suelen mejorar en el transcurso de los veinte primeros años. Sus síntomas preponderantes son las reacciones inflamatorias y fuerte picor. Tiene un gran componente hereditario que incluye enfermedades como las rinitis alérgicas y el asma bronquial.
Esta es la enfermedad dermatológica más característica de lo que llamamos medicina psicosomática. No es posible distinguir la causa somática de la psíquica. Cualquier distinción sería simplista y artificial. Aquí el cuerpo es realmente un sistema integrado en su máxima expresión. La manera de afrontarla tiene que ser también, por fuerza, desde ambas partes.
Pero como este es un artículo enfocado a los aspectos psicológicos, vamos a comentar las características de la personalidad y los desencadenantes estresantes que influyen en esta dolencia.
Una manera indirecta de expresar las emociones.
En realidad podríamos decir “ de no expresar las emociones”. Muchos estudios informan que las personas que tienen dermatitis muestran reacciones fisiológicas mucho más intensas que los demás ante una situación de estrés. Si a eso añadimos que les cuesta expresar su malestar psicológico, y que su salida suele ser rascarse, su nivel de auto lesión puede ser altamente incapacitante. Son personas que suelen refrenar su hostilidad y agresividad y tienen poca conciencia de sus emociones. No las saben reconocer con exactitud y por tanto tampoco pueden expresarlas. También el sentimiento de pérdida y duelo puede desencadenar episodios de dermatitis. La vida de una persona en un episodio agudo está muy limitada y presenta serias dificultades en relación a la auto imagen a causa de las lesiones visibles . Además el ciclo picor/rascado se prolonga durante todo el día y el único momento en que puede descansar son las escasas horas en que pueden dormir por la noche.

Despiece
Cómo tratar la mente
1. Tienes que aceptar que tu problema posee también aspectos emocionales. Esto no quiere decir que no haya nada que puedas hacer por cuidarte. Si ya te está tratando un dermatólogo, no descartes la idea de acudir a un psicólogo o psiquiatra.
2. Los desencadenantes emocionales, como puede ser una pelea con tu madre, no indican que la culpa de lo que te está pasando sea de tu madre. Lo ideal sería que lograras tomarte las cosas de otra manera.

3. Aprende a expresar tu enojo de una manera manifiesta, pero al mismo tiempo correcta y a decir no cuando lo tengas que hacer. No te tragues tu rabia y trata de lograr solucionar de modo más eficaz los conflictos con los demás.
4. Entrénate en una técnica de relajación eficaz, como la muscular, la autógena o la meditación. Acostúmbrate a utilizarla cada día.
También puedes beneficiarte de la acupuntura.
5. Si te sintieras muy deprimido o ansioso, consulta a un psiquiatra para que te recomiende medicación. También se ha demostrado que la medicación antidepresiva puede ser eficaz en dermatología psicosomática.
6. Dado que la intensidad del picor aumenta con el rascado, trata de hacer un programa de disminución del rascado: escribe en una libreta el número de veces que te rascas ( pon un palito cada vez). Cuando te sientas con urgencia de rascarte, aprieta los puños con fuerza durante por lo menos un minuto. Si no puedes dejar de tocarte, date palmaditas en la zona o solo acaríciala. Si lograras el objetivo, tu piel se restauraría, y te picaría mucho menos.

 

Última actualización el Lunes, 03 de Octubre de 2011 13:31
 

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    Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad.