Isabel Larraburu

Conducta Alimentaria
Personalidad y manera de engordar. PDF Imprimir E-mail
Todo empezó con la idea de librarse de alguna redondez. Cualquiera de nosotros podría ser esa persona. La crisis vital le llevó a pensar que tenía que personalidadcuidar la imagen. Nuevos empleos, nuevas relaciones, nuevos ligues que suelen acompañar o catalizar los cambios de vida, requieren lo que se dice buena presencia.

Al principio quitó el pan, siguió con la pasta y el azúcar y al final dejó de comer grasas. Su fuerza de voluntad era encomiable, su autodisciplina era objeto de congratulación general en la mesa familiar, cuando después de comer un diminuto bistec acompañado de una ensaladita frugal, declinaba repetir con cara de empacho alegando que “ya no podía más”. Todos concluyeron que se le había “encogido” el estómago.

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Trastornos de la Conducta de comer.Consejos para padres PDF Imprimir E-mail

 Conferencia. Colegio Tènic Eulàlia

"La comida ya no es un placer para mí. Me sorprendo varias veces al día presa de un ansia que me arrebata la libertad, como una pasión que domina mis acciones y pensamientos estrechando mis intereses para desembocar en el acto furtivo y soli­tario, care­nte de toda dignidad, de ingerir cualquier tipo de alimento hasta llegar al límite de mi capacidad física que me sumerge en un estado de embriaguez.

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Bulimia nerviosa PDF Imprimir E-mail

La Vanguardia. Ciencia

"La comida ya no es un placer para mí. Me sorprendo varias veces al día presa de un ansia que me arrebata la libertad, como una pasión que domina mis acciones y pensamientos estrechando mis intereses y objetivos para desembocar en el acto furtivo y solitario, care­nte de toda dignidad, de ingerir cualquier tipo de alimento hasta llegar al límite de mi capacidad física que me sumerge en un estado de embriaguez.

 

 

 

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Trastorno por atracones PDF Imprimir E-mail

La Vanguardia. Ciencia

El trastorno por atracones, "binge eating disorder" (BED) u obesidad compulsiva.

En los EEUU se está detectando un trastorno que se ha revelado como mucho más prevalente de lo espe­rado en aquél país. Corresponde a la patología caracterizada por las conductas de voracidad que parecen estar íntimamente rela­cionadas con la obsesión de las dietas en nuestro entorno.

 

 

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  • Vivir lentamente no quiere decir perder el tiempo, pero vivir deprisa tampoco hace que lo atesoremos… Para empezar a dalihablar, el tiempo no es un artículo elástico de nuestra propiedad. Sólo somos responsables del invento de fragmentarlo y organizarlo en trocitos. La relación que tenemos con el tiempo ha cambiado desde que lo percibimos como un bien mesurable hasta los nanosegundos, gracias a las nuevas tecnologías. Se le ha llegado a considerar un activo equivalente al oro, una mercancía que se puede comprar, vender, malgastar, organizar, atesorar e invertir. Las exigencias del tiempo y la presión a la que estamos sometidos son resultados de la creación humana: su definición, análisis, medida y construcción. El tiempo no es un objeto que nos pertenezca. La vida que llevamos, constreñida por la medida del tiempo, consiste en una lucha constante por conseguir realizar la mayor cantidad de actividades, en el menor fragmento posible de nuestra organización.