| Efectos colaterales del éxito |
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| Escrito por Administrator |
| Martes, 03 de Marzo de 2009 15:50 |
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Tras una vida vertiginosa, repleta de escollos salvados sin tregua, esta licenciada de Esade y promisoria ejecutiva de ventas de una empresa sueca, consumó inadvertidamente sus más acariciadas quimeras de triunfo. Fue inadvertido porque el día que la ascendieron al sillón ambicionado, sintió algo que no pudo explicarse. Un sentimiento demasiado ajeno a su manera de ser, sanguínea y temperamental. Hipotérmica, reaccionó con una cabal indiferencia. Las felicitaciones de sus compañeros y familiares le parecieron un guión de película donde la protagonista era otra. Todo fue muy distinto de lo que había previsto. Solo pudo sentir anhedonia, es decir, una incapacidad de percibir satisfacción y placer. Había sido una precoz luchadora, no se conformaba nunca con menos, si podía lograr más. A la salida de los exámenes solía decir que le habían ido mal para enterarse después que había obtenido la mejor nota. Cualquier discordancia con la perfección era inexcusable. Con ojos radiantes, afirmaba que su meta en la vida era “triunfar” por el mero hecho. Adicción a los objetivos
Una buena digestión. Digerir saludablemente el éxito depende de ciertas habilidades que recomendamos. - Saber convertir la lucha por el éxito en algo gratificante en sí mismo. - Tener bien claro que perseguir el éxito es más substancial que el éxito. - Reconocer que los resultados son mejores si lo estamos pasando bien. - Aprender a saborear al máximo el presente. -No saltarse el presente en pos de un hipotético futuro. - Definir correctamente lo que significa el éxito para nosotros, prescindiendo al máximo de las influencias externas.
Al ir creciendo se transformó en una corredora de fondo, obsesionada con la ilusión de alcanzar objetivos seriales, sin darse espacio para disfrutar del placer de obtenerlos. Interiorizó y apuntaló la creencia de que su valor personal estaba equiparado a sus logros. Al ir consiguiendo con facilidad todo lo que se proponía empezó a darse cuenta de que la diversión se terminaba al llegar a la meta. El triunfo se transmutó en pérdida. Se acabó el juego. La diversión se desvaneció bruscamente. ¿ Y ahora qué? Se apoderó de ella la conciencia del vacío, la incapacidad de disfrutar de los laureles. Lo nunca imaginado, no le vio la gracia a su éxito y se hundió en depresión. Powered by !JoomlaComment 4.0alpha 3.25 Copyright (C) 2007 Alain Georgette / Copyright (C) 2006 Frantisek Hliva. All rights reserved." |
| Última actualización el Domingo, 22 de Agosto de 2010 21:17 |
Atención Plena: Elimina el malestar emocional
provocado por la multitarea y la dispersión mental
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Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad.