Isabel Larraburu

Estrés
Resistir la adversidad PDF Imprimir E-mail

Magazine La Vanguardia

El mundo ya no es lo que era. Nada más lejos de nuestra intención que abonar consideraciones nostálgicas. Sin embargo, hemos de admitir que la fugacidad de las etapas vitales y la precipitación de los cambios son fenómenos exclusivos de la época actual.

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Quemados PDF Imprimir E-mail

Magazine La Vanguardia

En la charcutería del supermercado, la dependienta se explaya con la clienta: “Este supermercado se está poniendo caro, el Supermercado X es mucho más barato”. Clienta y dependienta  siguen charlando delante de otros clientes que esperan su turno. “Aquí ni te pagan las horas que echas de más, ni dan incentivos, ni nada”. La clienta percibe la razón de la manifiesta deslealtad con la empresa.

En otra ocasión, la tienda es una de esas de precio fijo dónde se exhiben productos sin filiación conocida, huérfanos de padre, provenientes de los países llamados “tigres asiáticos” a precios altamente competitivos. Paseándose por los pasillos, sin interés concreto, pero atraída por la variada mercancía, la ciudadana escucha una hermosa voz entonando unas sevillanas que proviene del fondo del almacén.

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La trampa de la eficiencia PDF Imprimir E-mail

Dietética y Salud

Quién lo habría de decir. La eficiencia, la ambición, la rapidez, la optimización del  tiempo, la capacidad de trabajo, todo eso y más cualidades veneradas en el mundo de la empresa, de la universidad privada y, como no, también en las escuelas competitivas en las que se selecciona la entrada, tarde o temprano serán las trampas que nos pueden llegar a padecer una enfermedad coronaria.

Todos saben que para no sufrir del corazón hay que controlar la presión arterial y el colesterol, no fumar, hacer ejercicio moderado y vigilar el peso. Pero lo que no todo el mundo sabe es que existe una manera de comportarse,  de solucionar problemas, de trabajar, de relacionarse con los demás y de pensar, es decir, un patrón de conducta, que se considera un importante factor de riesgo a añadir a todos los anteriores.

El origen de este patrón de conducta, denominado patrón de conducta Tipo A, es el aprendizaje probablemente en la infancia. ¿Cómo nos podríamos imaginar que aquellas virtudes inculcadas a pulso por padres y profesores de nuestra infancia se transformarían en enemigas potencialmente mortales con el curso del  tiempo?

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  • Vivir lentamente no quiere decir perder el tiempo, pero vivir deprisa tampoco hace que lo atesoremos… Para empezar a dalihablar, el tiempo no es un artículo elástico de nuestra propiedad. Sólo somos responsables del invento de fragmentarlo y organizarlo en trocitos. La relación que tenemos con el tiempo ha cambiado desde que lo percibimos como un bien mesurable hasta los nanosegundos, gracias a las nuevas tecnologías. Se le ha llegado a considerar un activo equivalente al oro, una mercancía que se puede comprar, vender, malgastar, organizar, atesorar e invertir. Las exigencias del tiempo y la presión a la que estamos sometidos son resultados de la creación humana: su definición, análisis, medida y construcción. El tiempo no es un objeto que nos pertenezca. La vida que llevamos, constreñida por la medida del tiempo, consiste en una lucha constante por conseguir realizar la mayor cantidad de actividades, en el menor fragmento posible de nuestra organización.