| La trampa de la eficiencia |
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Quién lo habría de decir. La eficiencia, la ambición, la rapidez, la optimización del tiempo, la capacidad de trabajo, todo eso y más cualidades veneradas en el mundo de la empresa, de la universidad privada y, como no, también en las escuelas competitivas en las que se selecciona la entrada, tarde o temprano serán las trampas que nos pueden llegar a padecer una enfermedad coronaria. Todos saben que para no sufrir del corazón hay que controlar la presión arterial y el colesterol, no fumar, hacer ejercicio moderado y vigilar el peso. Pero lo que no todo el mundo sabe es que existe una manera de comportarse, de solucionar problemas, de trabajar, de relacionarse con los demás y de pensar, es decir, un patrón de conducta, que se considera un importante factor de riesgo a añadir a todos los anteriores. El origen de este patrón de conducta, denominado patrón de conducta Tipo A, es el aprendizaje probablemente en la infancia. ¿Cómo nos podríamos imaginar que aquellas virtudes inculcadas a pulso por padres y profesores de nuestra infancia se transformarían en enemigas potencialmente mortales con el curso del tiempo?
Lograr el máximo de objetivos en un mínimo lapso de tiempo. Hacia los años cincuenta, Friedman y Rosenman, dos cardiólogos de San Francisco, estudiaron a sus pacientes y observaron unas características comunes en todos ellos. La relación conducta \ colesterol. Los mencionados cardiólogos querían demostrar que una determinada reacción ante el estrés puede tener la capacidad de alterar valores de la bioquímica de la persona como es el colesterol. El perfil típico. La conducta con tendencia a la enfermedad coronaria (coronary-prone-behavior) se fue perfilando cada vez con más detalle y ha sido objeto de mucha controversia. Fue bastante difícil convencer a los científicos que unos factores psicosociales pudieran añadirse al mismo nivel a los factores de riesgo tradicionales del ámbito biomédico. Pero finalmente los estudios otorgaron validez a aquella idea: se deberían tratar con terapias psicológicas las características de personalidad que hacen a las personas vulnerables a la enfermedad coronaria. Las personas que pueden modificar estas conductas pueden reducir sus probabilidades de sufrir un infarto. ¿Cuáles son estas conductas insalubres? La prisa y la impaciencia Compromiso vital con el trabajo El trabajo es el ámbito más importante en la vida del Tipo A y es también en el trabajo donde radica su plataforma para autoafirmarse y prestigiarse ante los demás. Si se jubila o está en paro, su autoestima puede sufrir un gran descalabro y se puede desequilibrar porque su rendimiento laboral es en gran medida la medida de su valor personal. Las consecuencias del estrés vividas por su organismo no son escuchadas por él mismo y no suelen consultar a los médicos ni les gusta hablar de enfermedades. Hostilidad. Esta es la característica que está más relacionada con el riesgo de enfermedad. Este concepto abarca tres grupos de reacciones que están presentes en estas personas: la cólera, la irritabilidad y la agresividad. Estas manifestaciones provocan una activación intensa del sistema nervioso que se asocia a la hipertensión, la secreción de adrenalina y la movilización del colesterol. Modificar los hábitos a tiempo, una buena prevención. Recuadro El perfil de conducta Tipo A Competitividad Recuadro La conversación del Patrón A Estado de alerta constante.
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Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad.