Isabel Larraburu

Filosofía
Un camino atento a la felicidad PDF Imprimir E-mail
Vivir lentamente no quiere decir perder el tiempo, pero vivir deprisa tampoco hace que lo atesoremos… Para empezar a dalihablar, el tiempo no es un artículo elástico de nuestra propiedad. Sólo somos responsables del invento de fragmentarlo y organizarlo en trocitos. La relación que tenemos con el tiempo ha cambiado desde que lo percibimos como un bien mesurable hasta los nanosegundos, gracias a las nuevas tecnologías. Se le ha llegado a considerar un activo equivalente al oro, una mercancía que se puede comprar, vender, malgastar, organizar, atesorar e invertir. Las exigencias del tiempo y la presión a la que estamos sometidos son resultados de la creación humana: su definición, análisis, medida y construcción. El tiempo no es un objeto que nos pertenezca. La vida que llevamos, constreñida por la medida del tiempo, consiste en una lucha constante por conseguir realizar la mayor cantidad de actividades, en el menor fragmento posible de nuestra organización.
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La intuición. La mirada profunda. PDF Imprimir E-mail
Había un cartel en el despacho de Albert Einstein que decía: “No todo lo que puede ser contado cuenta, ni todo lo que cuenta puede ser contado.” intuicion

El curso de la vida no se dibuja con una línea recta. Más bien se parece a una línea quebrada, en la que constantemente se pone a prueba la capacidad de cada uno para adaptarse al sube y baja, para realizar aterrizajes forzosos sin perder la dignidad y seguir la senda con sabiduría y serenidad. El espacio y el tiempo en los que se despliega nuestra existencia es nuestro campo de entrenamiento en el que se supone que deberíamos aprender de las equivocaciones, los contratiempos, las pérdidas y las tragedias. También se espera que aprendamos a valorar el minuto disfrutando del proceso vital en sí mismo, siendo conscientes de que los obstáculos forman parte de la esencia de todas las existencias. Esta ambiciosa tarea exige un grado de sabiduría que pocas personas logran obtener completamente antes del final de sus vidas. El aprendizaje es lento y doloroso. Los obstáculos son bofetadas que muchas veces nos hacen rendirnos y nos dejan sin ganas de aprender. A veces se transforman en heridas mal cicatrizadas que pueden condicionar el resto de nuestros días.

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El mundo en el que vivimos PDF Imprimir E-mail

Magazine La Vanguardia

Con su bolsa de deporte colgada al hombro, el botellín de agua en una mano y el móvil en la otra, asoma agitada al encuentro con su amiga para tomar café. Ha sido un milagro encontrar el momento para verse, ya que por una cosa u otra y, sobre todo porque no existía un objetivo concreto, la cita se había aplazado durante meses. Con evidente apuro intenta mantener la atención en la charla. Pero su atención esquiva la traiciona y su mirada se posa en todo menos en los ojos de su amiga. Le advierte de antemano que no se le puede hacer tarde porque...y le relata la agenda del día. Mientras tratan de hilar un tema, el móvil suena en sus diversas modalidades. Sostiene que está harta de él, que no para de sonar. No obstante, ni lo apaga ni se pierde ningún sonido que de él provenga. La conversación versa sobre temas profesionales; la vida personal no cuenta, no es el momento. Ella es un modelo de robotito de última generación. Ansía ser una “ganadora” y, seguramente lo será en lo que para ella significa ganar. Su vida social se nutre de algunos amigos internautas que chatean regularmente hacia las diez de la noche. Una vez relatada su última relación sentimental en la esfera de lo virtual, se despide de su amiga sin olvidar repetir el orden del día y se dirige hacia la moto.

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La atención al presente PDF Imprimir E-mail

Magazine La Vanguardia

El presente.

Con esmerado primor solía limpiar y abrillantar las hojas cansadas de su estimado ficus. Pensaba que su dedicación amorosa podría alargarles por un poco más de tiempo la lozanía. Insensible a la necesidad de las hojas caducas de perecer y caer de una vez por todas para cumplir con su siguiente labor de abonar el arbolito, intentaba preservar artificialmente su impermanente existencia. Así actuaba su mente: repasaba sin descanso un álbum imaginario de fotos de color sepia reanimándolas a base de la obstinación del recuerdo.

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La intuición. El conocimiento interno PDF Imprimir E-mail

Dietética y Salud

El curso de la vida no se dibuja con una línea recta. Más bien se parece a una línea quebrada, en la que constantemente se pone a prueba la capacidad de cada uno para adaptarse al sube y baja, para realizar aterrizajes forzosos sin perder la dignidad y seguir la senda con sabiduría y serenidad. El espacio y el tiempo en los que se despliega nuestra existencia es nuestro campo de entrenamiento en el que se supone que deberíamos aprender de las equivocaciones, los contratiempos, las pérdidas y las tragedias. También se espera que aprendamos a valorar el minuto disfrutando del proceso vital en sí mismo, siendo conscientes de que los obstáculos forman parte de la esencia de todas las existencias. Esta ambiciosa tarea exige un grado de sabiduría que pocas personas logran obtener completamente antes del final de sus vidas. El aprendizaje es lento y doloroso. Los obstáculos son bofetadas que muchas veces nos hacen rendirnos y nos dejan sin ganas de aprender. A veces se transforman en heridas mal cicatrizadas que pueden condicionar el resto de nuestros días.

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