| Trilogia sobre el amor. II. La decisión de amar |
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La pasión es lo primero que nace y lo que antes se apaga. La intimidad se despliega más despacio y el compromiso más aún. El factor compromiso en una relación contiene dos decisiones: la primera, que implica querer amar a alguien en concreto y la segunda, la de mantener el amor, según afirma Robert J. Sternberg, autor de la Teoría triangular del amor. El compromiso se encuentra en los siguientes tipos de amor que describe Sternberg:
En un sentido más amplio que en el ámbito de la pareja, la capacidad de comprometerse es una condición de ser adulto. Comprometerse significa estar ligado tanto emocionalmente como intelectualmente a un curso de acción o a otra persona o personas. Según el último informe del Consejo de la Juventud de España (CJE), casi la mitad de los jóvenes españoles de entre 30 y 34 años sigue viviendo en el hogar de lo padres. Esto indica que la edad de emancipación es de las más altas de Europa. Por sexos, un 47% de las mujeres de entre 18 y 34 años viven fuera de la casa paterna y un 37% de los hombres del mismo rango de edad. Desde un punto de vista socioeconómico, las razones son muy obvias: la vivienda y los contratos laborales. Desde un punto de vista psicológico, y pasando por alto la duda dialéctica de qué viene primero, si el huevo o la gallina, los jóvenes españoles presentan una adolescencia resistente a la extinción, crecen sobreprotegidos y se definen a sí mismos como consumistas y renuentes a sacrificarse y a esforzarse. Todo esto son calificaciones que se han atribuido ellos mismos en encuestas sociológicas. En realidad, nuestro “baby boom” está lleno de “niños y niñas que no quieren crecer”, “peter panes” que no quieren comprometerse con la vida, cuya filosofía podría resumirse en “Lo quiero todo y ya”.Este patrón de pensamiento es incompatible con el compromiso por definición ya que en una relación comprometida, además de ser cuidado hay que cuidar y, de paso prescindir de las ideas de merecimiento innato como “merezco que me quieran, que me cuiden, que piensen en mí y tengo derecho a ser feliz, como no”; además hay que saber agradecer lo que hacen por uno porque nadie está obligado a velar por nuestro bienestar. La dificultad para comprometerse. Uno de los cambios de actitud más sobresalientes en las nuevas parejas parece ser el grado de ambivalencia ante una decisión a largo plazo. Las parejas se comprometen y se casan, pero uno diría que siguen manteniendo un pie fuera. Existe la creencia de que si las cosas no marchan como se desea, siempre quedará la opción de deshacer el vínculo y proporcionarse una segunda, tercera oportunidad o una serie de relaciones monogámicas sucesivas. En esta idea de compromiso "con reservas" puede estar el origen de la fragilidad de las nuevas parejas. Los beneficios del compromiso. Las dudas y vacilaciones respecto al compromiso una vez la pareja ha vivido su proceso hacia la intimidad, solo hacen daño a la relación. Los “compromisos provisionales” conducen a que las parejas dediquen parte de su energía protegiéndose del dolor. Cada vez que se discute, la pareja percibe que la relación está en riesgo ya que carece de un contexto seguro para resolver los conflictos. El mismo miedo influye en la manera de relacionarse haciendo que se silencien problemas y esto a su vez impide el desarrollo de la intimidad. Las razones para formar pareja. La psicología evolutiva entiende la conducta social en términos de factores genéticos que evolucionan de acuerdo a principios de selección natural. En el emparejamiento, este enfoque explica que hombre y mujer se atraen por características que maximizan su éxito reproductivo. Según este enfoque las mujeres para emparejarse están atentas a los recursos del hombre y éste a la apariencia de la mujer. La teoría del apego apunta a las relaciones tempranas con los cuidadores como determinante de la calidad de las relaciones adultas. Los niños pueden presentar tres tipos de apego con sus cuidadores en la infancia: seguro, evasivo y ansioso/ambivalente. Existe evidencia de que las personas que se apegaron de modo seguro en la infancia, tienen relaciones más íntimas y satisfactorias. Las teorías del intercambio social aplicadas a las relaciones a largo plazo utilizan términos como costes, beneficios, nivel de comparación e inversiones. Entre ellas están la teoría de la equidad y el modelo de inversión en el compromiso. No olvidar que el compromiso es la parte más racional de la relación. Estos últimos están estudiando de forma científica las variables internas y externas que sustentan el amor a largo plazo manteniendo a una pareja unida al cabo de muchos años. Quizá no habría que hablar siempre de amor, ya que también existen relaciones comprometidas sin amor, tal como dice Sternberg. La investigadora Caryl Rusbult, profesora de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, en los EEUU, elaboró un complejo sistema llamado Modelo de inversión en el compromiso. Para ella, el compromiso en una relación está influido por tres módulos: la satisfacción, la calidad de las alternativas y la inversión en la relación. Con el tiempo, las recompensas de una relación suelen aumentar, y los costes se suelen soportar mejor, lo cual conduce a niveles mayores de satisfacción y esto a su vez contribuye a un mayor compromiso.
La inversión puede ser material (el piso), temporal (el tiempo pasado juntos) o emocional (el bienestar de los hijos). Las inversiones pasadas pueden llegar a hacer que una persona se quede en una relación destructiva solamente porque ya ha invertido mucho en ella. Parte del trabajo más reciente de esta investigadora se ha hecho con mujeres maltratadas y su resistencia a dejar las relaciones destructivas.
Traducción de la figura: Modelo de inversión en el compromiso. RECOMPENSAS SATISFACCIÓN CON LA RELACION COSTES NIVEL DE INVERSION EN LA RELACION COMPROMISO CON LA RELACIÓN ESTABILIDAD DE LA RELACION NIVEL DE COMPARACIÓN CALIDAD DE LAS ALTERNATIVAS A LA RELACION
Aspectos importantes a lo largo del tiempo. En los estudios de Sternberg (“La experiencia del amor”. Robert J. Sternberg. Paidós) se identificaron diez grupos principales de características que resultaban significativas en las parejas a largo plazo. En orden descendiente de importancia destacaron los siguientes. Cada grupo muestra sus características:
Los investigadores destacan una dificultad fundamental: ambas partes de la pareja se consideraban más comprensivos, más tolerantes y con una mayor capacidad para valorar y aceptar el comportamiento del compañero. Estos sentimientos hacen que sea difícil alcanzar un cierto nivel de equidad en la relación, pues cada uno de sus miembros percibe estar contribuyendo en más del 50% a su buena marcha. Para finalizar, Sternberg destaca dos atributos que predicen con más fiabilidad el éxito de una pareja: encontrar tiempo para estar con el compañero, y tener voluntad de cambio para adaptarse mejor a él. Las puntuaciones elevadas en estos factores predecían con gran exactitud el grado de satisfacción en las relaciones a largo plazo. Por otro lado, el hecho de encontrar tiempo es un claro indicativo de la marcha de otros factores. El tiempo en sí mismo tal vez no sea lo más importante, sino lo que representa querer pasar el tiempo con el otro.
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Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad.