Isabel Larraburu

Psicología Social
Nuevos ricos y nuevos pobres.. PDF Imprimir E-mail

De la condición de nuevo rico a la nueva pobreza.

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Mentiras y tecnología PDF Imprimir E-mail

Los infieles están saboreando un placentero  encuentro en total complicidad. La morbosidad de lo prohibido y la pasión recién estrenada contribuyen en gran medida a su momentáneo estado de éxtasis. Inesperadamente suena un móvil: se trata de la esposa del infiel que se asoma sin invitación previa al discreto entorno, cobijo de la cita furtiva.

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La historia de "El Secreto". PDF Imprimir E-mail
Ya lo pueden llamar “El Secreto”, pero la verdad es que a estas alturas ya no queda nada de misterioso en ese libro que ha estado en listas de el-secretosuperventas en todo el mundo. Se calcula que solo en los EEUU se han vendido 4 millones de copias del libro y otras 2 millones del DVD. En España es el “libro del año” por número de ventas. Y aún sigue entre los primeros.
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Urbanitas Anónimos PDF Imprimir E-mail

Magazine La Vanguardia

Mi amiga, la urbanita, cuenta que enrojeció de vergüenza aquél día en el hipermercado cuando en el fragor de su doble jornada se abalanzó a golpe de codo al congelador de las carnes para atrapar las pechugas de la cena y recibió el puñal de la mirada del viejecito agredido que le increpó: "Hay poco sitio en este lugar, ¿no?"

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La madrastra infeliz. Unhappy stepmother. PDF Imprimir E-mail

Romántica sin remedio, corazón de modistilla para los asuntos del amor, se sentía dispuesta a la entrega sin rese rvas, ahora que había encontrado el amor de su vida. Su príncipe azul distaba un poco de lo que a su madre le habrí a gustado. Aunque ya estaba en la mitad de la década de los treinta, este sería su primer matrimonio.
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Lentitud y conciencia. PDF Imprimir E-mail

Magazine La Vanguardia

Un coche juvenil de pequeño porte, pero de alta potencia, se propone adelantar al vehículo que le está entorpeciendo el carril izquierdo de la autopista impidiéndole mantener una velocidad de crucero de 170 Km. /hora. El flemático conductor del coche/obstáculo, que, dicho sea de paso, podría batir todos los récords de velocidad si quisiera, decide desafiar al enano aspirante a “coche bala”.

Con repentinos y aleatorios toquecitos al freno, sabiamente combinados con una oportuna y cegadora aspersión del líquido limpiaparabrisas, logra aguijonear al febril piloto. Este último zigzaguea amagando avanzar por derecha e izquierda. Realiza destellos exasperados, con la intención de llamar la atención por todos los métodos visuales y auditivos a su alcance, para terminar recogiendo la más sosegada de las indiferencias. Después de un tiempo prudencial, el conductor delantero le concede por fin el paso. Cinco minutos más tarde, ambos se igualan en el peaje viéndose finalmente las caras: el conductor atormentado está colorado e hipertenso mientras el sereno automovilista exhibe una sonrisa plácida y socarrona.

 

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Los hombres no lloran PDF Imprimir E-mail

El macho.

Érase una vez un hombre que se sentía muy hombre. Para él, la cualidad de ser muy hombre no era algo que tuviera que desarrollarse. Le salía natural y no le deparaba contradicciones ni mala conciencia.

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La obsesión anti-edad PDF Imprimir E-mail

Un ciclista adolescente pedalea por los aledaños de un huerto de una masia catalana y se dirige al parque natural. En el huerto se encuentra un anciano campesino lidiando con un arado que, a los ojos de un ignorante urbanita, semeja mitad arado, mitad bicicleta.Produce la impresión de ser un artilugio reciclado por obra de su propio ingenio. El señor Sebastián, hospitalario y solícito, saluda al ciclista y le invita a que se sirva agua de la fuente.Su cuerpo enjuto va vestido con un pantalón negro que, a cada rato, debe sujetar con el cinturón. La vestimenta evoca tiempos pasados, de su época más robusta. Un pañuelo anudado por las cuatro puntas le cubre la cabeza a modo de gorra. Su cara risueña luce unos ojitos azules, chispeantes y cómplices que transmiten su alegría por la vida.

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El auge de la codicia PDF Imprimir E-mail
El país pensó que era rico. Pero solo logró ser un nuevo rico. Imprudente y tendente a conductas
fantasmales, perdió el norte. Los “todo terreno” invadieron paradójicamente las calles urbanas. Al verlos en la puerta de los colegios privados, cualquiera imaginaba a sus propietarios surcando territorios inexplorados, protegiéndose de animales salvajes en libertad, sorteando terrenos con arenas movedizas, huyendo de maremotos al acecho, atravesando pantanos anegados, en fin todo un mundo de difícil acceso en todos los sentidos.
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Ciberinfidelidad. PDF Imprimir E-mail

Magazine La Vanguardia

Mientras desplazaba sus dilatadas pupilas por la pantalla del ordenador, podía advertir cómo se le introducía mansamente el puñal de la congoja en el pecho, desgarrando al tiempo toda su fe en la condición humana. El e-mail desplegaba una sucesión de agrias revelaciones sobre su desempeño sexual, exudaba un desprecio sardónico por su capacidad intelectual y su aspecto físico.

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Un navegante abrumado PDF Imprimir E-mail

Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad.

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Estrés del cuidador. Caregiver stress. PDF Imprimir E-mail

Dietética y Salud

La vida está llena de incertidumbres, pero una cosa sí que es cierta: todos nos tenemos que enfrentar en algún momento a la muerte, la propia y la de nuestros seres queridos.

Cuando a alguien cercano le diagnostican una enfermedad que puede acabar con su vida en poco tiempo, todos los que lo rodeamos nos sentimos confrontados inevitablemente a la realidad de la muerte: también nosotros podemos morir. Todos estamos en el mismo barco. Esta constatación puede ofrecernos la oportunidad de mirar para adentro, observar nuestra vida y vivirla de tal manera que podamos morir en cualquier momento en paz con nosotros mismos y con la existencia que hemos tenido.

 

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  • Revista WEB

    Mi amigo era un psiquiatra “ high achiever”, aquél que siempre se ponía el listón más alto para poder disfrutar superándolo. Obsesivo y perfeccionista, condiciones que hasta la fecha le habían hecho actuar bastante correctamente y controlar todas las situaciones de modo exhaustivo. Por supuesto tenía un super CV , las mejores notas, y todos los triunfos académicos y profesionales esperables para alguien de su edad.

  • No publicado

    Nuestra vida está plagada de situaciones en las que se nos pasaron por alto detalles tan obvios que nos tuvimos que cuestionar para nuestros adentros si somos un poco lerdos o simplemente son los primeros síntomas de una enfermedad deteriorante. En otras ocasiones nos ocurre aquello tan típico de  solo fijarnos en cosas que casualmente nos ocupan la mente o nos preocupan.