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Psicología General

Introducción al libro “ATENCIÓN PLENA”

Atención plena

Elimina el malestar emocional provocado por la multitarea y la dispersión mental. 

 

Introducción 

El ser humano ha perseguido la felicidad de muchas formas; algunas de ellas, las que ha hallado en el exterior de si mismo, terminaron siendo engaños fugaces o verdaderas trampas. Lo que ha descubierto es que no hay paraíso que dure una eternidad,  que cielo e infierno siempre están solapándose, que la vida no es más que un equilibrio basculante entre placer y dolor, entre euforia y tristeza, atracción y repulsión. Y es que felicidad no es placer, en eso nos hemos equivocado y lo seguimos haciendo. En realidad la felicidad es un estado sin contrario, la serenidad de la mirada espaciosa y el conocimiento sin palabras; la ausencia de ansiedad, deseo, anhelo y dolor.

La curiosidad por Oriente hace décadas que se está avivando en nuestro lado del mundo. Conservamos la esperanza de conocer otra manera de comprender el mundo. Las respuestas que nos llegan de la inmensa sabiduría psico-filosófica de la tradición budista han demostrado ser más eficaces para reducir el sufrimiento humano que nuestras pedestres y pragmáticas recetas de auto ayuda. La técnica de la que hablaremos en este libro está fundamentada en el método de meditación Vipassana cuyo origen radica en los países budistas del Sur y del Sureste asiático. El budismo, como religión no teísta, permite la entrada directa al campo espiritual sin deidades ni intermediarios. El tono de la filosofía budista es más cercano a la psicología que a la religión ya que promueve una investigación dinámica de la realidad y una observación microscópica del proceso de percepción. Su objetivo ha consistido primordialmente en ayudar al ser humano a proveerse a sí mismo de la capacidad de ser feliz y la erradicación de su sufrimiento. El neurobiólogo de cosmovisión budista, Francisco Varela, en su libro “Un puente para dos miradas” que profundiza en la relación entre las visiones del budismo y la ciencia, afirmaba que el budismo era la única tradición cultural sobre este planeta que durante siglos ha realizado un análisis de la fenomenología de la experiencia con una continuidad de método y rigor metodológico extraordinario.

Vipassana es un término pali, el lenguaje de las escrituras del canon budista Theravada. Su significado aproximado es “ver o percibir en forma especial” (Passana  y Vi). Observar las cosas tal y como son y no como parecen ser. Se podría traducir en español como Meditación Introspectiva, ya que su objetivo es aportar la introspección necesaria para conocer la naturaleza fundamental de la realidad y sus mecanismos. Con ella se busca eliminar el velo de ilusiones y autoengaños a través de los cuáles normalmente conocemos. Vipassana es la más antigua de las tradiciones meditativas budistas. Su método proviene de un discurso atribuido al Buda hace 2500 años. Utilizando la respiración como ancla, la persona aprende a observar con agudeza y precisión los cambios que se suceden en sus experiencias físicas, emocionales y perceptivas. Además, también cultiva la habilidad para advertir sus propios pensamientos y las fluctuaciones emocionales que ocurren en cada momento de su existencia.

La filosofía budista utiliza dos tipos principales de meditación que requieren distintas habilidades mentales, modos de funcionamiento y estados de conciencia. Una de ellas es la mencionada anteriormente, Vipassana, y la otra se denomina Samatha en pali. Vipassana busca la comprensión integral de lo que está ocurriendo en el mismo instante en que sucede y Samatha puede definirse como un estado de concentración y calma: la mente se encuentra en descanso, enfocada en un objeto y sin distracción. Cuando se logra este propósito, un profundo sosiego inunda el cuerpo/mente. La mayor parte de las técnicas meditativas se centran en prácticas relacionadas con Samatha. El estado que provoca esta meditación permanece mientras ésta se está realizando. Por su parte, el meditador Vipassana la utiliza como herramienta para conocer la realidad corriente traspasando los diversos obstáculos que la disfrazan. La meditación atenta es un proceso gradual que se fortalece con el paso del tiempo y la práctica continuada. El  proceso confiere al meditador una agudeza perceptiva cabal y la transformación deviene permanente.

La psicología occidental empezó a incorporar esta técnica a finales de los años 70 del siglo XX al tratamiento del dolor crónico, en el ámbito de la medicina, y al manejo del estrés e incremento del bienestar en población no clínica. A medida que pasaba por el filtro de la contrastación científica para comprobar sus resultados, las conclusiones fueron haciéndose cada vez más alentadoras.  La meditación atenta como herramienta cognitiva, “mindfulness” en inglés, ya forma parte del arsenal terapéutico de algunas tendencias psicológicas contemporáneas. Su objeto es entrenar la mente para optimizar la facultad de atención consciente y reducir la reactividad en los procesos mentales que producen malestar emocional y conductas que causan sufrimiento. La Terapia Racional-emotiva de Albert Ellis, la Terapia de Reducción del Estrés mediante la Atención Plena de Jon Kabat-Zinn, la Terapia Dialéctico-Conductual de Marsha M. Linehan para el trastorno límite de personalidad, la Terapia del Compromiso y Aceptación de Steven C. Hayes, y la Terapia Cognitiva basada en la Atención Plena para la depresión, de Zinder V. Segal et al. son algunas de ellas.

En la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts se encuentra el mayor y más antiguo centro del mundo dedicado a la reducción del estrés: University of Massachusetts Stress Reduction Clinic. Fundado en 1979 por el Dr. Jon Kabat-Zinn, su reclamo ofrece “una invitación para lograr un mayor equilibrio, control y participación en la vida…” El programa está basado en la meditación Vipassana como método terapéutico, algo que nunca antes se había aplicado en ningún centro médico en los Estados Unidos. La técnica utilizada es la llamada Reducción del Estrés basada en la Atención plena (MBSR, sus siglas en inglés a partir de Mindfulness-Based Stress Reduction). Patologías como el dolor crónico, fatiga, ansiedad, hipertensión y todo tipo de manifestación de estrés y sus consecuencias se benefician de este tratamiento.

La práctica de meditar consiste en prestar atención a toda actividad, sensación física, percepción y pensamiento, alertando y agudizando todos los sentidos para captar cada momento en su total intensidad. El resultado es una intensificación de la experiencia del presente y un ajuste de los sentidos lo cual, como consecuencia final proporcionan quietud mental y el disfrute de un estado general de plenitud y serenidad.

La idea de este libro es transmitir de una forma elemental lo que podría llamarse una “visión meditativa y atenta de la vida cotidiana”, partiendo de la premisa de que es una habilidad que cualquiera puede aprender y aplicar. Recogemos los aspectos que nos han parecido más relevantes desde el extremo más espiritual de la técnica, pasando por las aplicaciones psicológicas, cognitivas y conductuales, las prometedoras aportaciones empíricas, hasta los trabajos que investigan la actividad cerebral del meditador.

Algunos pensarán que la atención plena se opone a la celeridad de nuestras vidas y a la supuesta eficacia de la multitarea con la que estamos obligados a vivir. Pero veremos que, muy al contrario,  solo  una mente adiestrada para la adaptación ágil y sostenida a todos los cambios que se producen sin cesar podrá sustraernos del sufrimiento por las pérdidas, la frustración de los deseos, la soledad debida a los apegos, la depresión y los atajos en forma de adicciones. La perspectiva meditativa de lo cotidiano implica estar muy presentes y atentos a cada instante, sin recurrir al auto engaño ni a las distracciones. Con ella ya estamos concentrados y prestos para cualquier contingencia. Si entrenamos la mente, podremos obtener más armonía y bienestar con independencia de los logros del ego, una mayor resistencia a la adversidad, un estado de alerta y concentración óptimos y una mayor estabilidad anímica. Con ello podremos trascender el ímpetu de las olas y sumergirnos en la placidez del profundo océano. Es un privilegio al alcance de todos lograr apreciar con integridad todo lo que aporta esta vida y saber mirar desde una posición apreciativa todo lo que nos toca vivir. Sin anhelo ni aversión, sin valencias de bueno y malo, sin juzgar, solamente advirtiendo todo tal como es, no como querríamos que fuese. Lo que necesitamos para alcanzarlo ya lo tenemos dentro de nosotros mismos. Todos nacemos con la capacidad de ser felices, algunos tienen que entrenarse para ello. Estamos deseosos de enseñanzas que nos ayuden a encontrar un poco del cielo en esta vida. Pero deseamos encontrarlo nosotros mismos, sin gurús ni maestros. Con nuestros propios recursos. Y recordar  que todo aquél que nos señale la luna no es la luna en sí misma.

La primera parte del libro aspira a iniciar al lector en el concepto de la meditación atenta, también llamada atención plena o “mindfulness” en inglés. Hemos preferido utilizar el término “meditación atenta” a lo largo del libro. Es nuestra intención divulgar algo de lo que nos puede aportar y dar cuenta de sus efectos beneficiosos para el sistema cuerpo/mente, para el entorno y para toda la unidad de la que formamos parte.

La segunda parte es una recopilación de escritos sobre nuestra cotidianeidad en los que la reflexión de lo que estamos viviendo como occidentales en crisis se ha realizado con la contemplación de la meditación atenta.

 

 

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